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Liquidez y solidez: en el equilibrio está el éxito

Liquidez y solidez: en el equilibrio está el éxito

Autor: Alfredo Rivera 

Fuente: linkedin.com 

La liquidez moderna, en palabras de Zygmunt Bauman, “es el epítome del estado de permanente incertidumbre”. Bauman, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, publicó en el año 2000 Modernidad líquida, libro al que siguieron otros que continuaron con su análisis de la sociedad que nos rodea[1]. En relación a la liquidez, el filósofo habla de una ruptura con las instituciones y estructuras fijadas, sobre las que se regía la vida de generaciones anteriores. Los patrones establecidos desaparecen y cada sociedad construye su propio camino y determina su forma de vida.

Pero la teoría de la liquidez va más allá de la sociedad en su conjunto: nosotros también somos, en gran parte, individuos líquidos, lo que significa que no nos mantenemos estáticos o inmutables durante mucho tiempo. Nos adaptamos a las circunstancias, fluimos con los cambios y evolucionamos de la mano de la cultura y la tecnología que nos rodean. Sin embargo, no creo que todo en nosotros sea líquido. En nuestra forma de actuar, de ser, de pensar… también hay una parte sólida, unos cimientos. A pesar de que evolucionemos y nos transformemos, creo que hay, y debe haber, unos valores y unas reglas que permanezcan en el tiempo. El respeto, la tolerancia, la integridad… deberían ser invariables.

La liquidez, en la que tienen cabida la innovación, la transformación cultural y digital, nuestro crecimiento como personas y como profesionales… debe estar refrendada por una parte sólida que sea lo suficientemente fuerte para sobrevivir, en este mundo de cambio constante. El equilibrio es necesario. Por ejemplo, para implementar una cultura innovadora la apertura al cambio es imprescindible. Por otro lado, para que esa cultura permee en el equipo e influya en cómo la gente actúa y trabaja, es necesario que existan unos valores comunes. Sin ese pilar arraigado que convierte la integridad, la calidad, la responsabilidad, la colaboración… en valores inamovibles, no hay cambio posible, ya que marcar el rumbo será inviable.

 

 


 



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