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Por qué Microsoft, Google y Amazon lanzan una ofensiva de ‘gadgets’?

Por qué Microsoft, Google y Amazon lanzan una ofensiva de ‘gadgets’?

Autor: Katherine Palacios

Fuente: Expansion 

Con los dispositivos amplían los puntos de contacto que tienen con los consumidores e impulsan una nueva vía de venta de sus servicios.

El hardware no es solo cosa de los fabricantes de dispositivos. Gigantes digitales como Microsoft, Amazon, Google o Facebook han redoblado su interés por comercializar diferentes gadgets, con éxito desigual. Desde que Microsoft lanzara su consola Xbox en 2001 y Amazon su Kindle en 2007, se ha ampliado el alcance de estas empresas en este terreno. Hoy, altavoces, tabletas, portátiles, gafas de realidad virtual o móviles llevan el sello de compañías de software, comercio electrónico o publicidad online.

A pesar de que es un negocio secundario en el que todos han tenido tropiezos, ninguno abandona esta faceta en un momento en el que se diluyen las fronteras entre fabricantes de hardware, software y servicios. Aunque sus motivaciones pueden variar, los dispositivos amplían los puntos de contacto que tienen con los consumidores y pueden tener un papel importante como vía para impulsar la venta de sus servicios digitales.

«Buscan la dinamización del ecosistema. No aspiran a que sea una línea de ingresos relevante, pero sí que les sirva para diversificar y, sobre todo, para poner en valor el resto de sus productos. Esto es aplicable al Kindle de Amazon, a la Surface de Microsoft o a Google Home», resume Ignacio Cobisa, analista de IDC España.

AMAZON

Un buen ejemplo es Amazon, pionera en el ámbito de los altavoces inteligentes, donde es el líder mundial con un 57% de cuota en 2018, según Loup Ventures. La compañía busca con estos dispositivos una nueva vía de relación con los consumidores que se traduzca en mayor gasto y fidelidad a su tienda. Según Consumer Intelligence Research, los propietarios de altavoces Echo en Estados Unidos gastan un 66% más que la media de clientes de la cibertienda.

En esta línea, la compañía ha lanzado recientemente una ofensiva en hardware, con más de una docena de dispositivos con precios muy competitivos basados en su asistente inteligente Alexa, desde altavoces hasta auriculares tipo Airpods o un anillo inteligente. Su objetivo es poner sus servicios en múltiples gadgets para que Alexa domine el hogar inteligente, algo que creen que revertirá en más ingresos vía servicios y comercio electrónico.

No todos los analistas lo ven así de claro. En una reciente nota a los inversores, Andrew Murphy, de Loup Ventures, mostraba sus dudas sobre la finalidad de esta ofensiva de dispositivos de bajo margen. «El modelo de negocio de Google se alinea con el de altavoces inteligentes: comprender y recopilar información. El de Apple también, puesto que se basa en vender un ecosistema de productos y servicios. El de Amazon no está tan claro», opina Murphy, quien considera que Amazon aún tiene el desafío de ofrecer una buena experiencia de compra con Alexa.

Ahora bien, Murphy reconoce que Amazon «domina» el mercado de la voz y los dispositivos inteligentes, y ha logrado que los consumidores piensen en su marca en este ámbito. «Si bien la estrategia a largo plazo sigue sin estar clara, la proliferación de Alexa es impresionante», reconoce.

MICROSOFT Y SURFACE

Microsoft también ha construido una presencia en hardware más allá de su ya clásica consola Xbox. La multinacional tecnológica ha sido capaz de ligar su marca al concepto de hardware premium, enarbolando la bandera de la innovación, lo que sin duda ha cambiado la percepción de la marca para muchos consumidores. El mejor ejemplo es Surface Pro, que abrió una vía de productos con prestaciones propias de los portátiles y funciones de tabletas, un concepto en el que se inspiró Apple para lanzar su iPad Pro.

Ahora, Surface representa ya un negocio nada desdeñable para Microsoft, que le reportó 5.720 millones de dólares de ingresos en su último año fiscal, cerrado en junio, un 23% más que el año previo.

También ha tenido grandes fracasos. Lo intentó dos veces en el segmento de los móviles. En 2010 lanzó un terminal, Kin, que fue retirado tras seis semanas en el mercado. Luego, se gastó 7.200 millones de dólares en adquirir el negocio de móviles de Nokia, uno de los errores más costosos de su historia.

La compañía buscaba que su sistema operativo Windows Phone jugara un papel relevante, pero perdió la partida con Android y Apple, y finalmente desmanteló su negocio de móviles.

La semana pasada, Microsoft presentó su tercer intento en este terreno: Surface Duo, un móvil de pantalla dual basado en Android que llegará al mercado a finales de 2020. La compañía busca facilitar el acceso a sus aplicaciones y servicios, algo que en móviles pasa inexorablemente por Android. «Microsoft no persigue llevar la experiencia Windows a un móvil para crear un ecosistema.

Ni pretende atraer usuarios a Windows. El objetivo es estar allí donde se encuentran los usuarios para crear más compromiso y adherencia con sus servicios en la plataforma móvil más popular», explica en una nota informativa Carolina Milanesi, analista de Creative Strategies.

En su opinión, con este movimiento Microsoft demuestra que su gama Surface ya no es sólo la mejor implementación de su sistema Windows, sino la mejor implementación de sus soluciones. «El software no define y limita el valor que puede ofrecer Microsoft a los clientes», opina.

Además, como apunta el analista Patrick Moorehead de Moor Insights, el hecho de que Microsoft se centre en el ámbito premium reduce el riesgo que aborda en su vuelta a los smartphones. Dado que estos teléfonos de gama alta suponen un 10% del mercado, si captura un 5% de cuota, estaríamos hablando de unas ventas de 6,5 millones de unidades anuales, un volumen que no supone grandes dificultades desde un punto de vista de la cadena de suministro.

GOOGLE, MÁS QUE PIXEL

Google también lo sigue intentando en el negocio de los dispositivos. En 2011, compró Motorola por 12.500 millones de dólares, aunque en aquel momento buscaba, sobre todo, sus patentes para blindarse en la guerra legal contra Android. Sin embargo, la compañía no se encontraba cómoda en este mercado, en el que Motorola perdía cuota, y acabó vendiendo a Lenovo el negocio de móviles en 2014.

Ahora, mantiene una línea propia de móviles, Pixel, que le permiten mostrar la mejor implementación de su sistema Android y sus avances en áreas como la inteligencia artificial o el procesamiento de imágenes. Este año reconoció que las ventas de sus móviles Pixel 3 -esta semana presenta la nueva familia- no habían funcionado como esperaban, por lo que contraatacó en primavera con un modelo más económico, por 400 euros. Tras este movimiento, Google desveló que las unidades vendidas de Pixel en el segundo trimestre se habían duplicado frente al año previo.

Otra pata importante es la relacionada con el hogar conectado, desde altavoces a los dispositivos Nest, para llevar sus servicios al área de la casa inteligente, y seguir ampliando así los puntos de contacto que tiene con el consumidor de cara a proteger su negocio de publicidad online.

Google no desglosa ingresos por hardware. RBC Capital Market estimaba hace un año que podrían suponer 8.800 millones de dólares en 2019, con 3.000 millones de dólares de beneficio.



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